Harley-Davidson Breakout CVO

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Nos esperaba en el concesionario Makinostra la Harley-Davidson Breakout CVO con su agresiva apariencia de puro custom americano, una moto fabricada bajo los estándares de cómo entienden los pobladores de los Estados Unidos el mundo de la moto en su rama más auténtica. Pulsamos el botón RUN que prepara la moto para ser arrancada, un pitido de la alarma nos avisa de que el mando a distancia está en su radio de acción, apretamos el botón START y tras un par de meneos del cigüeñal la vida se abre paso dentro del gran motor bicilíndrico de 110 pulgadas cúbicas. Las deflagraciones se abren paso a través de su sistema de escape, con decisión pero lejos de ser el estruendo que esperaba, llegan a nuestros oídos notas de timbales. Lejos ha quedado el ralentí asincopado e irregular de las generaciones pasadas y la inyección electrónica mantiene un ritmo constante que desciende a medida que el motor coge temperatura. Lo prefiero pese a que los más conservadores me tachen de talibán, pero algunos parece que creen que deberíamos llevar todavía ruedas de madera. Harley-Davidson Breakout CVO: olor a barbacoa Me dispongo a subirme a la gran Breakout con su estampa imponente y nada más deslizar mis posaderas sobre el precioso asiento de cuero labrado me doy cuenta de que no sólo tiene pinta de ser una moto grande, sino que realmente es una moto grande. Todo está hecho al gusto americano y no sólo la rueda trasera de 240 milímetros es enorme, junto al guardabarros que la cubre (que bien podría ocultar una parrilla para hacer hamburguesas mediada la ruta), aquí todo es grande. El manillar es enorme, muy ancho y con unos puños cuyo diámetro es superior al que estamos acostumbrados en motos europeas y japonesas, los botones son grandes, las manetas son como salchichas vienesas Pese a todo ello llego bien con los pies al suelo como no podría ser de otra manera y parece ser una moto amable dentro de su enormidad aunque por el lado izquierdo haya que sortear la tapa de la transmisión. Lo que más me llama la atención es que la dirección no es especialmente dura o lenta teniendo en cuenta la horquilla telescópica con un lanzamiento tan generoso y su llanta delantera de 19 pulgadas. Puede que sea gracias a la mayor palanca de un manillar más ancho de lo habitual, no lo se seguro, pero se agradece. Metemos primera, o hacemos un primer intento porque no encuentro la palanca de cambio y mira que es grande. ¡Ah, sí! ¡Está allí delante! Madre mía, nunca he tenido que llevar el pie tan lejos para engranar una marcha. Salimos suavemente y con un par motor que hace que nos olvidemos del acelerador en los primeros metros y al subir los pies a los estribos nos damos cuenta de que la talla americana estándar es para quien está construida la Harley-Davidson Breakout CVO. Bien sabéis que soy de talla compacta y en ocasiones no llego bien al suelo. Ahora llego bien al suelo pero los estribos me quedan lejos, tengo que mantener las piernas casi completamente estiradas para ir bien apoyado sobre las pequeñas plataformas que por cierto están muy separadas entre sí y tengo la sensación de ir completamente espatarrao. Con el paso de los metros y una vez “memorizo” dónde está cada cosa me voy sintiendo más cómodo y empiezo a centrarme en cómo va la Breakout más que en cómo voy yo sobre ella. Lo primero que noto es que cada vez que hago un cambio de marcha da casi igual, que lo haga o que no siempre hay par disponible dentro de ciudad. Eso sí, a partir de 4.000 vueltas en caso de duda mejor cambiar, a éstos motores de dos cilindros tan enormes les gusta ir desahogados haciendo gala de su enorme fuerza motriz. Callejeando por el centro de Madrid lo mejor es tomarse las cosas con calma, poner pose de Son of Anarchy y disfrutar del momento miradas. No vamos precisamente montados en un scooter, tanto para lo bueno como para lo malo. La realidad es que montados sobre la Breakout somos casi tan largos como un utilitario y el radio de giro nos puede dar un susto alguna vez si decidimos apurar más de la cuenta. Cuando queramos culebrear entre los coches para ponernos en primera fila hay que asegurarse de que haya espacio suficiente porque si no lo hay nos quedaremos embutidos entre dos coches

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