Aprilia Shiver 750, la prueba (parte 3)

Aprilia Shiver 750, la prueba (parte 3)
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En el apartado de frenos la Shiver no tiene pega alguna. Un doble disco delantero de 320 milímetros de diámetro y uno único de 245 en la parte trasera, cumplen con su función a la perfección, y además los que quieran más seguridad podrán optar por la versión equipada con ABS. El tacto de frenos es bueno, y desde el primer momento conseguí adaptarme a su funcionamiento.

Son potentes cuando así se lo pedimos apretando fuerte la maneta y al mismo tiempo su tacto es bueno para el uso en ciudad en el día a día.

Motor y gestión electrónica

Tras probar la Shiver 750 durante una semana por ciudad, autopista y carreteras secundarias, puedo afirmar que el carácter deportivo no ha sido el objetivo principal a la hora de desarrollar la naked italiana. Con eso no quiero decir que la Shiver no esté a la altura cuando le “apretamos las tuercas”, sino que la dulzura y delicadeza del conjunto destacan mucho más que las prestaciones puras y duras. Y eso es sin duda un factor diferencial frente a la competencia y algo que me ha gustado mucho.

El motor de la Shiver es un bicilíndrico en V a 90º que da 95 caballos de potencia a 9.000 revoluciones por minuto. Hasta ahí todo es normal en un motor de esta cilindrada características, pero dónde realmente se diferencia la Shiver del resto de nakeds del mercado es en la electrónica.

En la Shiver se ha utilizado un novedoso sistema denominado “Ride-by-wire” que controla de forma electrónica varios parámetros del motor. Así la entrega de potencia siempre está gestionada electrónicamente. Por ejemplo el acelerador no va por cable, sino que es electrónico, de forma que su tacto es distinto al resto de motos del mercado y que da mucha confianza en todo momento.

El sistema “Ride-by-wire” influye de forma evidente en la respuesta del motor en todo momento, y de hecho modifica la entrega de par motor atendiendo a varios parámetros del aire, la gasolina y el encendido. También detecta cuando estamos rodando a un régimen más o menos constante y hacemos pequeños cambios de velocidad (típico de autopista y autovía) o cuando rodamos por ciudad y necesitamos potencia y par para, por ejemplo, pasar un semáforo que se está poniendo en ámbar. Así la entrega de par siempre es óptima, y la verdad que el sistema funciona sorprendentemente bien, dándole a la moto ese comportamiento noble y suave que la hacen única.

También las aceleraciones desde parado sufren la actuación del “Ride-by-wire” que controla en todo momento la potencia y el par que se está entregando, de forma que aunque abramos a fondo el acelerador la moto no reacciona con la inmediatez típica de un sistema 100% mecánico, sino que siempre sientes que “algo” está variando tus órdenes.

Lo mismo ocurre con el freno motor, gestionado también por el sistema “Ride-by-wire”. Durante la prueba y conociendo la actuación del sistema en este aspecto, intenté que la rueda trasera se bloquease bajando más marchas de las debidas intencionadamente. En ningún momento la rueda trasera hizo la más mínima insinuación de bloquearse y esto no es más que un punto a su favor. Por eso hablo de la Shiver 750 como una moto perfecta para los que quieran iniciarse en el mundo de las naked de gran cilindrada sin complicaciones ni sustos.

Por esta gestión electrónica del motor, los bajos del motor bicilindrico y la forma suave en que los 95 caballos de transmiten al asfalto, la Shiver 750 es una de las naked más fáciles de conducir que he probado. Además no renuncia a las sensaciones deportivas necesarias en estas motos. Simplemente estas sensaciones están controladas electrónicamente.

Mañana analizamos el conjunto en general y os ofrecemos las conclusiones de la prueba...

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