11 años sin Norifumi Abe: el japonés que miró a los ojos a los titanes del motociclismo de los '90

11 años sin Norifumi Abe: el japonés que miró a los ojos a los titanes del motociclismo de los '90

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Hay pilotos que llegan al Campeonato del Mundo de MotoGP y marcan un antes y un después. Es el caso de Norifumi Abe, un piloto nipón que se hizo un hueco en la historia del motociclismo para llevar múltiples alegrías al país del sol naciente. Abe paseó la bandera del país del sol naciente por todo el mundo mientras se hacía un hueco en la historia del motociclismo.

Ya son 11 años sin él y se le sigue recordando como el carismático mito que fue: con su melena larga, su sonrisa perenne y un pilotaje agresivo que le hizo único.

Norick Abe: la estrella japonesa que se apagó prematuramente

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El bagaje de Abe en el motociclismo comenzó en el campeonato japonés donde dio pistas de en qué podría convertirse. El piloto nipón conquistó el subcampeonato en su primera temporada en 1992 en la categoría de 250cc y demostró de que estaba llamado a ganar.

No tardó en convertir ese subcampeonato en un título y una temporada más tarde, en 1992, fue capaz de proclamarse campeón de Japón de la categoría de 500cc a lomos de una Honda. Se convirtió así, a la edad de 17 años en el último campeón de esta categoría en el campeonato nipón y en el más joven en ganar dicho título. Un récord que a día de hoy sigue llevando su nombre y así quedará grabado por siempre

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Aunque lo mejor que le trajo ese título fue la oportunidad de hacer un wild card en el GP de Suzuka en 1994. Allí se midió con pilotos de la talla de Kevin Schwantz o Mick Doohan a los que no dudó en plantarle cara. Su inexperiencia unida a su ansia de victoria le llevaron al suelo, aunque no haber terminado la carrera fue algo anecdótico. Abe ya había mostrado sus garras contra los mejores. El hecho de que no consiguiera terminar la prueba fue anecdótico, Abe había demostrado al mundo entero que Japón tenía un piloto puntero capaz de dar mucha guerra.

Fue la única vez que el japonés corrió en el Campeonato del Mundo de 500cc con Honda, a partir de entonces siempre corrió con Yamaha. Aquella misma temporada en la que no tenía contrato en el Campeonato del Mundo le propusieron sustituir a Daryl Beattie que se había lesionado en el GP de Francia y que no volvió hasta el GP de Estados Unidos. Sin embargo, las lesiones también llamaron a la puerta del piloto nipón que se fue al suelo en los entrenamientos del GP de Gran Bretaña y tuvo que perdérselo. Estuvo listo para correr la siguiente carrera en el GP de la República Checa y de Estados Unidos donde cosechó dos meritorias sextas posiciones.

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Ya había quedado patente que Japón tenía una nueva joya en el motociclismo. Para 1995 Abe consiguió que una estructura con el peso de la de Kenny Roberts con Marlboro-Yamaha confiara en él y así fue como firmó su primer contrato para una temporada entera en la categoría de 500cc. Ya en su primer año volvió a demostrar una gran valía, el japonés tenía una personalísima forma de pilotar que le llevó a cosechar unos resultados más que decentes, bajando solo del top 10 en cuatro ocasiones que no logró acabar y en el GP de Gran Bretaña donde fue 18º.

Pero ese pilotaje agresivo también le llevó a pasear por el camino de la derrota, provocándole caídas mientras peleaba con los mejores. El ansia de victoria le podía y eso le colocó en la historia con unos resultados muy por debajo de su nivel.

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Llegó 1996, la temporada más fructífera para Norick Abe. Solo tardó dos carreras en subir a lo más alto del podio, lo hizo en el mejor escenario: el GP de Suzuka frente al público nipón. No volvió a ganar ese año pero subió al podio en tres ocasiones más y consiguió su mejor resultado final en 500cc: una meritoria quinta posición.

El siguiente año fue el último de Norick Abe con el equipo de Roberts y aunque los resultados no fueron del todo malos, no eran los que se esperaba del japonés. Para 1998 y 1999 Abe debutó en el equipo Rainey Marlboro-Yamaha junto a Sete Gibernau donde acabó séptimo y sexto habiendo cosechado cuatro podios. Aunque su ambición siguió pudiéndole más e hizo siete ceros que le impidieron un mejor resultado a final de las temporadas.

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En 1999 la estrella nipona firmó un contrato de tres años con el d'Antin Antena 3-Yamaha en los que fueron las tres últimas temporadas de la Yamaha YZR500 de dos tiempos y el campeonato ya se encaminaba a la era moderna de MotoGP con motores de cuatro tiempos.

Consiguió realizar tres temporadas modestas y disputaría una cuarta con esa escuadra donde llevó una 500cc mientras que los equipos punteros ya llevaban una MotoGP. Él no tuvo oportunidad de pilotar la YZR-M1 hasta la penúltima carrera del año y no llegó a adaptarse a esa cuatro tiempos.

En 2003 se quedó sin sitio en MotoGP teniendo que conformarse con sustituir a Marco Melandri en las dos primeras carreras y en la última de esa temporada. Para el siguiente consiguió correr en las filas del Gauloises Fortuna-Yamaha Tech 3 con unos resultados modestos que dejaron a la afición con sabor agridulce por una despedida así del que había sido todo un mito.

Motogp Sbk Norick Abe

Tras pasar por Superbike en 2005 sin pena ni gloria el piloto japonés volvió a sus orígenes en 2007: el All Japan Road Race Championship volvió a acoger a su hijo pródigo y éste se creció en casa pero no pudo saborear de nuevo los laureles del triunfo.

El 7 de octubre de 2007, Abe circulaba en moto cuando un camión realizó un cambio de sentido prohibido y provocó un accidente que le arrebató la vida. Con él se fue uno de los mitos del motociclismo japonés que para siempre quedó marcado en el corazón de los aficionados al motociclismo.

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11 años después, Norifumi Abe permanece en el imaginario colectivo de los aficionados al motociclismo y en el recuerdo de toda la familia del paddock. Un piloto más que con su estilo y su carisma transmitían una pasión impropia del país del sol naciente; un piloto que pese a su humildad nunca se amedrentó contra los grandes nombres con los que compartió pista.

Norick Abe marcó un antes y un después para el motociclismo hasta el punto de ser admirado incluso por Valentino Rossi, quien durante un tiempo se hizo llamar 'Rossifumi' en honor al malogrado piloto japonés.

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